Antes de comenzar a hablar sobre el libro, comentamos aquellas cosas que Carlos San Millán nos había transmitido durante su visita:
-Autoridad/cercanía.
-Disponibilidad.
-Organización.
-Implicación.
-Agradecimiento.
-Disponibilidad.
-Organización.
-Implicación.
-Agradecimiento.
Ahora ya centrándome en el libro.
Los docentes del siglo XXI deben plantearse como objetivo el aprendizaje como actividad centrada en los alumnos, y no la enseñanza, entendida como mera actividad discursiva en la que los protagonistas son los profesores. En función de su propia capacidad de innovación y de adaptación al cambio, los profesores de manera individual y grupal, deben hacer un análisis sobre el nuevo territorio que ahora les toca recorrer, elaborando nuevas estrategias, poniendo en marcha nuevas soluciones, modificando su mentalidad y sus propuestas para adaptarlas a los cambios sociales y educativos.
Los docentes del siglo XXI deben plantearse como objetivo el aprendizaje como actividad centrada en los alumnos, y no la enseñanza, entendida como mera actividad discursiva en la que los protagonistas son los profesores. En función de su propia capacidad de innovación y de adaptación al cambio, los profesores de manera individual y grupal, deben hacer un análisis sobre el nuevo territorio que ahora les toca recorrer, elaborando nuevas estrategias, poniendo en marcha nuevas soluciones, modificando su mentalidad y sus propuestas para adaptarlas a los cambios sociales y educativos.
Muchos docentes se sienten desorientados por los cambios que han tenido que asumir en los últimos años, pero el cambio no ha hecho más que comenzar.
El nuevo desafío que ahora se les presenta es el de la integración del aprendizaje electrónico y de la enseñanza por Internet. La llegada de las tecnologías de la información y la comunicación abre otras posibilidades y plantea nuevas exigencias para diseñar el aprendizaje.
En la actualidad el profesor debe asumir cada vez mayor número de responsabilidades (dar clases, tareas administrativas, programar, evaluar, investigar, orientar a los alumnos, actividades extracurriculares, visitas de padres, etc.), y muchos hacen mal su trabajo, no porque no sepan hacerlo mejor, sino por la falta de tiempo, causa principal de agotamiento. Además se cree que toda la labor educativa debe hacerse en la escuela.
Buena parte de la sociedad considera al profesor como principal responsable de los males en la educación. Pero los enseñantes son las primeras víctimas.
Por otro lado, muchos padres creen que el profesor eligió esta profesión por su incapacidad para “hacer algo mejor”.
Llegados a este punto, considero que es de vital importancia mejorar la imagen social y la valoración que la sociedad hace de este trabajo.
Se supone que desde el contexto político y administrativo se debe adaptar el sistema educativo a esta avalancha de cambios sociales. Sin embargo, no se toman las medidas correctas para solucionar los problemas.
Los docentes actuales deben asumir nuevos papeles en situaciones mucho más complejas, ya que las relaciones entre profesores y alumnos y entre familias y profesores han cambiado, pero no se ha cambiado la formación inicial de los profesorados en las universidades e institutos. Por ello, no es de extrañar que sufran auténticos “choques con la realidad”.
En las actuales circunstancias, se debe plantear como nueva exigencia de la formación de profesores el prepararlos para asumir y mediar en situaciones de conflicto.
Los planteamientos tradicionales tienen como único objetivo centrarse en la formación inicial del profesor ofreciendo únicamente un conocimiento científico profundo y sólido, pero se deberían organizar los sistemas de formación teniendo en cuenta cuatro objetivos:
1. Elaborar la propia identidad profesional.
2. Dominar las técnicas básicas de comunicación e interacción en el aula.
3. Organizar el trabajo del aula.
4. Adaptar los contenidos de enseñanza en el nivel de conocimientos de los alumnos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario